A día de hoy, en la era tecnológica en la que vivimos, nuestras acciones diarias se encuentran totalmente ligadas a la tecnología y resulta casi inevitable poder llevar una vida apartado/a de ellas. Los cambios sociales, económicos y políticos fluctúan a medida que avanzan las tecnologías, y por ende, son usadas por y para beneficio de los Estados o naciones. Las tecnologías resuelven tareas en términos de ahorro económico, y de tiempo, favorece la globalización o establece ventajas en muchas otras áreas. No obstante, los medios tecnológicos, especialmente las redes sociales, son diseñados y controlados por personas, no consisten en un medio privado en el que el individuo está ajeno al resto de la sociedad, sino todo lo contrario. Uno de los sujetos más vulnerables a las redes sociales son los niños, niñas y adolescentes, en primer lugar por el desconocimiento de la realidad anteriormente mencionada; en segundo término, porque han nacido en una era en la que los medios tecnológicos ya están implantados en la sociedad, y por lo tanto es muy difícil vivir ajeno a ellos; y por último, por los atractivos que las tecnologías desprenden para individuos jóvenes, destacando los medios audiovisuales, como videojuegos, películas, o, a lo que nos detendremos, las redes sociales.
En esta entrada me basaré en dos grandes puntos para tratar el tema de las redes sociales: por un lado, los riesgos que estas conllevan para niños, niñas y adolescentes, siendo muy importante que ellos y ellas los conozcan para conocer el peligro al que pueden verse sometidos; y por otro, las recomendaciones o posibles pautas de actuación, detección y protección por parte de los educadores, padres o madres, o cualquier agente en contacto con ellos.
1. Riesgos o efectos negativos de las redes sociales
En este primer apartado, he tratado de nombrar los cuatro riesgos más importantes para los niños, niñas y adolescentes, desde mi opinión, por el hecho de ser diferentes cuestiones que abarcan aspectos muy heterogéneos, y por tanto, dan un punto de vista más global. Con esto, obviamente no les doy exclusividad, pues existen muchos más, y son: la pérdida de una identidad propia del sujeto infantil, la adicción por los elevados tiempos de conexión, el cyberbulling y la desinformación
En este primer apartado, he tratado de nombrar los cuatro riesgos más importantes para los niños, niñas y adolescentes, desde mi opinión, por el hecho de ser diferentes cuestiones que abarcan aspectos muy heterogéneos, y por tanto, dan un punto de vista más global. Con esto, obviamente no les doy exclusividad, pues existen muchos más, y son: la pérdida de una identidad propia del sujeto infantil, la adicción por los elevados tiempos de conexión, el cyberbulling y la desinformación
a) Pérdida de identidad propia
Las redes sociales se configuran como un espacio dónde se accede para crear un perfil propio, bien público, en el que cualquier desconocido puede ver tu red, o privado, en el que, en teoría solo podrán divisarte personas previamente aceptadas. En primer lugar, la información que se publica habitualmente por los niños, niñas o adolescentes, supone datos de gran relevancia, como dirección, número de teléfono o incluso datos y descripciones personales o de la familia. Esto supone muchos riesgos, pues a pesar de que el perfil sea privado, a través de mínimos conocimientos tecnológicos se puede acceder a una cuenta "privada". Los posibles peligros son una suplantación de identidad, el conocimiento de datos del domicilio, que puede favorecer a actos vandálicos, como robos o secuestros, o acciones como la sextorsión o el sexting, que nos detendremos posteriormente.
Por otro lado, como empecé diciendo, las redes sociales proporcionan la creación de un perfil, el que está sujeto a modas y costumbres temporales. Los prejuicios y opiniones del resto de perfiles afectan negativamente a aquellas personas cuya forma de vida, de vestir o simplemente sus rasgos no están sujetos a la moda, por lo que se esfuerzan por crear un perfil desacorde a ellos mismos, creando una falsa identidad, y por lo tanto, perdiendo la suya propia. Las imágenes son uno de los factores principales, pues a través de filtros, se altera la representación fiel y real de la ilustración (bien sea un paisaje o un "selfie").
Por último, entra el factor de la cantidad de amigos, pues las redes sociales se han convertido en un campo de batalla por conseguir el máximo número de seguidores. A raíz de esto, personas que no están dentro de tu círculo de amigos, se incorporan al público que tendrá acceso a tu perfil, y por tanto, a la crítica de este. A menudo, muchos niños, niñas y adolescentes tienen a personas agregadas como amigos en las redes sociales, con las que nunca habrán dirigido ninguna palabra cara a cara, o, incluso, nunca la habrán visto. Perfiles dedicados a la fotografía o de divulgación científica podrían estar justificados, no obstante, la tónica habitual no es esta, ya que existe una monotonía y uniformidad en los perfiles compitiendo por mostrar una vida, a menudo, distinta a la que uno lleva detrás de la pantalla.
b) Adicción
Las redes sociales suponen un peligro para los niños también en su desarrollo personal e infantil, pues estas atraen demasiado a estos sujetos, creando cierta dependencia y adicción. A menudo, uno de los medios más adictivos son los videojuegos, creando en los sujetos infantiles una asociación entre esta tecnología y la actividad lúdica, por lo tanto, perdiéndose importantes aspectos de su crecimiento, como el juego en equipo, el deporte o la comunicación. Respecto a las redes sociales supone algo similar, pues a través de la comunicación virtual, se está perdiendo el trato cara a cara, así como desarrollos sociales, como la oratoria o la capacidad divulgativa. El tiempo de conexión, aunque más espaciado en el día que los videojuegos, es muy elevado, afecta a las horas de sueño, al estudio o a la propia vista y, especialmente, a la socialización, comunicación y desarrollo general del niño,niña o adolescente.
c) Cyberbulling o sextorsión
Otro factor adverso, y cada vez más extendido, es el cyberbulling, especialmente sus derivaciónes sexuales. Este consiste en el acoso a través de amenazas, insultos o divulgación de rumores. Normalmente el arma que usan para chantajear a los sujetos infantiles son imágenes que pueden desmoralizarlos, por salir antiestético, por realizar alguna acción indebida o porque salen desvestidos. A menudo, sobretodo los adolescentes, utilizan las redes sociales para enviar imágenes con contenido sexual a su pareja (u otro) y los extorsionadores las usan para compartirlo. También puede ocurrir que, a través de la cámara web, los extorsionadores graben al sujeto, y posteriormente divulguen imágenes o vídeos, para poder extorsionarlos y chantajearlos.
Además, en este apartado quería tratar el tema de las webs pornográficas, pues el uso de estas desde edades muy tempranas favorece en gran medida el machismo en los sujetos masculinos, especialmente en lo referido a las prácticas sexuales. Además se desarrolla una concepción falocéntrica del hombre, totalmente irreal, y que desarrollará trastornos en los niños y consecuencias en las niñas.
d) Desinformación
Las redes sociales, e Internet en general, se han convertido en un medio de acceso de información para los niños, niñas y adolescentes, por lo tanto, disminuyendo el uso de los medios de información más tradicionales, como libros, enciclopedias y diccionarios. Sin embargo, estos medios tienden a ser mucho más efectivos, ya que se trata de información contrastada, al contrario que las redes sociales, cuyos datos son divulgados por sujetos que pueden o no tener acceso a fuentes fiables. Internet se ha convertido en un dogma irrevocable, cuya información obtenida por una simple búsqueda ya se acepta, y por lo tanto, los sujetos infantiles desconocen que los buscadores, las webs y los documentos no pasan filtros científicos. La información obtenida puede estar redactada por personas cuya intención es precisamente desinformar o dar una información contraria a la realidad, con el objetivo de manipular a los niños y niñas
2. Posibles soluciones o recomendaciones de detección, protección y actuación.
Una vez detectados los riesgos, es muy importante actuar contra estos, para poder proteger a los niños, niñas y adolescentes. Propongo dos líneas básicas de actuación, por un lado, la comunicación directa, a través del diálogo, y por otro, la indirecta, a través de un tercero o incluso nosotros mismos, como educadores o progenitores, dando ejemplo.
a) Diálogo
Esta será la medida más eficaz para reducir los riesgos, bien como progenitores o, como educadores, pues de esta manera podremos conocer al sujeto infantil. Serán acciones incorrectas prohibir el uso del ordenador, obligar a contar que hace en las redes sociales o realizar un control absoluto del uso de los aparatos electrónicos. Los niños y niñas son seres humanos, y lo prohibido aumenta el morbo y las ganas de saber que es, por lo tanto, lo ilegal no significa que sea inalcanzable. Lo más recomendable es dialogar, hablar de los riesgos, de sus efectos positivos y negativos, posibles ejemplos de acciones perjudiciales, malos usos, etc., de esta manera será el propio niño o niña el/la que se de cuenta de que no debe hacer un uso pernicioso. A través del diálogo daremos recomendaciones que el propio niño o niña no puede llegar por si solo, como utilizar contraseñas seguras, no mostrar imágenes a desconocidos, no dar datos de relevancia personal, riesgos de enviar contenido íntimo por las redes (sexting), etc.
En cuanto a la adicción, el mejor método de paliarla es presentarles otras actividades lúdicas complementarias que les resulten atractivas, a poder ser, en un espacio distinto al hogar. De esta manera desligará la unión en que las redes sociales son su único campo de diversión, y alternativas como el deporte, los juegos de mesa o la lectura, incrementarán las horas diarias.
b) Comunicación indirecta
En ocasiones, el trato directo con el niño, niña y especialmente con el adolescente, es muy complicado, lo que se conoce coloquialmente como "la edad del pavo". De este modo existen otras vías por las que quizás el sujeto capte mayor atención, bien porque no es consciente de las intenciones, pero si que hará caso al mensaje, o bien porque lo considera un emisor más verídico.
Con ello me quiero referir a medios de comunicación, como por ejemplo los más convencionales, como la televisión, pero también a las propias redes sociales, alertando de los posibles riesgos o incluso actuando sobre ellos. Además si el propio sujeto infantil es consciente de los riesgos, será conveniente que se lo comunique a sus compañeros, o advierta a otra persona en caso de observar una acción nociva. En los últimos años, también existe una figura de gran repercusión social, como
2. Posibles soluciones o recomendaciones de detección, protección y actuación.
Una vez detectados los riesgos, es muy importante actuar contra estos, para poder proteger a los niños, niñas y adolescentes. Propongo dos líneas básicas de actuación, por un lado, la comunicación directa, a través del diálogo, y por otro, la indirecta, a través de un tercero o incluso nosotros mismos, como educadores o progenitores, dando ejemplo.
a) Diálogo
Esta será la medida más eficaz para reducir los riesgos, bien como progenitores o, como educadores, pues de esta manera podremos conocer al sujeto infantil. Serán acciones incorrectas prohibir el uso del ordenador, obligar a contar que hace en las redes sociales o realizar un control absoluto del uso de los aparatos electrónicos. Los niños y niñas son seres humanos, y lo prohibido aumenta el morbo y las ganas de saber que es, por lo tanto, lo ilegal no significa que sea inalcanzable. Lo más recomendable es dialogar, hablar de los riesgos, de sus efectos positivos y negativos, posibles ejemplos de acciones perjudiciales, malos usos, etc., de esta manera será el propio niño o niña el/la que se de cuenta de que no debe hacer un uso pernicioso. A través del diálogo daremos recomendaciones que el propio niño o niña no puede llegar por si solo, como utilizar contraseñas seguras, no mostrar imágenes a desconocidos, no dar datos de relevancia personal, riesgos de enviar contenido íntimo por las redes (sexting), etc.
En cuanto a la adicción, el mejor método de paliarla es presentarles otras actividades lúdicas complementarias que les resulten atractivas, a poder ser, en un espacio distinto al hogar. De esta manera desligará la unión en que las redes sociales son su único campo de diversión, y alternativas como el deporte, los juegos de mesa o la lectura, incrementarán las horas diarias.
b) Comunicación indirecta
En ocasiones, el trato directo con el niño, niña y especialmente con el adolescente, es muy complicado, lo que se conoce coloquialmente como "la edad del pavo". De este modo existen otras vías por las que quizás el sujeto capte mayor atención, bien porque no es consciente de las intenciones, pero si que hará caso al mensaje, o bien porque lo considera un emisor más verídico.
Con ello me quiero referir a medios de comunicación, como por ejemplo los más convencionales, como la televisión, pero también a las propias redes sociales, alertando de los posibles riesgos o incluso actuando sobre ellos. Además si el propio sujeto infantil es consciente de los riesgos, será conveniente que se lo comunique a sus compañeros, o advierta a otra persona en caso de observar una acción nociva. En los últimos años, también existe una figura de gran repercusión social, como
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| Imagen obtenida de Pinterest, y realizada por @anamartinezrey |
pueden ser los "youtubers" o "influencers", que podrán ser buenos comunicadores para alertar de los riesgos, así como famosos o personajes de gran repercusión social, como deportistas.
c) Dar ejemplo
Por último, y como derivación de la comunicación indirecta, es importante que tanto los padres, las madres, los educadores, y el entorno del niño o la niña en general, proporcione una imagen responsable y adecuada, pues será el principal modelo sobre el que se van a basar. Si el niño observa conductas éticas de forma general en su entorno, será muy difícil que responda de diferente manera, pero al mismo tiempo, si percibe una adicción a los dispositivos también las imitará. Además es importante, como advertí en otro apartado, no negarle ni prohibirle el uso de algo, pues al igual que en nuestra sociedad, provocará su uso de formas "ilegales".
Conclusión
c) Dar ejemplo
Por último, y como derivación de la comunicación indirecta, es importante que tanto los padres, las madres, los educadores, y el entorno del niño o la niña en general, proporcione una imagen responsable y adecuada, pues será el principal modelo sobre el que se van a basar. Si el niño observa conductas éticas de forma general en su entorno, será muy difícil que responda de diferente manera, pero al mismo tiempo, si percibe una adicción a los dispositivos también las imitará. Además es importante, como advertí en otro apartado, no negarle ni prohibirle el uso de algo, pues al igual que en nuestra sociedad, provocará su uso de formas "ilegales".
Conclusión
Resulta realmente irónico realizar un trabajo acerca de las redes sociales, con una crítica a las mismas por sus riesgos, mientras estoy realizando una publicación desde una de ellas. Por ello es importante saber que las redes sociales por si mismas no son peligrosas, lo alertante es un uso nocivo de ellas, que provocará acciones perjudiciales para los niños, niñas y adolescentes. De este modo, lo más importante es conocer los riesgos, pues no podremos actuar y dar solución, sin previamente conocer las causas. Las líneas de actuación son realmente diversas y depende mucho del contexto, del sujeto infantil e incluso de la manera en que el emisor lleve la acción, pero es muy importante que haya una comunicación fluida y directa.

Muchas gracias por el esfuerzo y la participación en la actividad.
ResponderEliminarCuando se redactó la Convención sobre los Derechos del Niño, en 1989, el mundo digital no existía tal y como lo conocemos hoy. Aunque Internet ya había dado sus primeros pasos, aún quedaba mucho para llegar al uso cotidiano que hacemos de esta red hoy en día. Las cuestiones sobre la privacidad on-line han ido surgiendo a medida que aumentaban los diferentes usos de las redes: informativos, educativos, de entretenimiento, comerciales... haciendo necesario que todos conozcamos el impacto que el uso de la tecnología digital tiene sobre nuestra vida privada.
Educar a niños, niñas y adolescentes sobre el derecho a la privacidad y la protección de sus datos personales es una responsabilidad de familias, educadores e instituciones. No es algo que puedan aprender solos porque los riesgos no son evidentes.
Para lograr que cada estudiante adquiera un conocimiento responsable del valor de sus datos, es necesario empezar desde Educación Infantil y hacer abordajes progresivos a lo largo de todo el ciclo educativo hasta Secundaria, adaptando el contenido a cada edad.
Algunas preguntas que subyacen a las actividades educativas sobre protección en este ámbito son:
• ¿Qué son mis datos personales? ¿Por qué son importantes?
• ¿Qué relación tienen mis datos con mi identidad?
• ¿Que valor tienen mis datos para mí? ¿Y para otras personas?
• Cuando comparto algo en Internet, ¿con quién lo comparto realmente? (amigos, familia, conocidos de amigos, empresas, intermediarios...)
• ¿Por qué podrían estar otras personas interesadas en usar mis datos? ¿Qué intereses son legítimos y cuáles no?
• ¿Qué es la suplantación de identidad? ¿Por qué es peligrosa?
• ¿Que es el phishing? ¿Cómo reconocerlo? ¿Cómo puede afectarme?
Ser conscientes de la importancia de la privacidad desde muy pequeños, permitirá a niños y niñas adoptar conductas responsables respecto a sus propios datos e imagen como sobre los de los demás, y mejorará su protección y vulnerabilidad en este entorno.
¡Muchas gracias por tus aportaciones!
El equipo de dinamización #EducaDerechosMOOC